Entrevista
al presidente de ADAP
Antoni Serratosa
“La maldita soledad no deseada es machista e injusta”
¿Dónde empieza el Derecho a la Autonomía Personal? ¿Por qué adquiere una dimensión diferente cuando hablamos de mujeres mayores? ¿Por qué es necesaria una asociación como ADAP?
Estas son algunas de las cuestiones sobre las que hemos conversado con Antoni Serratosa, presidente de la asociación. Ferviente defensor del derecho a una vida propia, nos explica la razón de ser de ADAP, la corresponsabilidad de jóvenes y mayores para defender nuestros derechos y la necesidad de actualizar el marco jurídico.
¿Qué es el Derecho a la Autonomía Personal? ¿Qué dimensión adquiere en el caso de las personas mayores?
Toni Serratosa (TS): El Derecho a la Autonomía Personal es la capacidad que tiene la persona para decidir y llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana, utilizando sus propias habilidades y recursos sin depender de una tercera persona. En efecto, es tener control sobre la propia vida. En el caso de los y las mayores, adquiere una dimensión integral que afecta a la parte emocional, pero también a la parte relacionada con la dependencia. La capacidad de autodeterminación permite a la persona mayor decidir cómo vivir y trasladar esta capacidad a todos los ámbitos, por simples que parezcan: por ejemplo, desarrollar un pensamiento crítico propio. No obstante, en el caso de las mujeres es más dramático. Las mujeres suelen vivir más, pero también con más dependencia, fragilidad y vulnerabilidad. En definitiva, viven más solas. La maldita soledad no deseada es machista e injusta.
¿Por qué es necesaria una asociación como ADAP?
TS: Los derechos tienen una dimensión que supera la responsabilidad individual, y la unión hace la fuerza. Cuando nos agrupamos en entidades y asociaciones, hacemos incidencia a nivel colectivo, defendiendo intereses comunes y superando retos inalcanzables a nivel individual. En ADAP queremos garantizar el libre proyecto vital y la dignidad de las personas frente a la cronicidad. Defendemos lo siguiente: cumplir años no debe significar, en ningún caso, la pérdida de derechos.
Estamos viviendo un incremento sostenido de la esperanza de vida y el crecimiento acelerado de la población mayor. España cuenta, aproximadamente, con 10 millones de personas mayores. ¿Qué desafíos y oportunidades derivan de este fenómeno?
TS: El desafío principal es promover un cambio cultural que nos permita encarar la “nueva longevidad” como una oportunidad para visibilizar que las personas mayores no somos agentes pasivos. Aportamos capital humano y cambios significativos al desarrollo económico y social. Afortunadamente, vivimos muchos más años que en generaciones anteriores; pero lo que todavía no hemos corregido, o no estamos en disposición de esforzarnos para mejorar, es cómo hemos de vivir los últimos 10 años del ciclo vital. De los 20 años que vivimos de más, los últimos 9 o 10 los vivimos con mucha más fragilidad, vulnerabilidad y pérdida de autonomía.
Otro aspecto muy importante es la pobreza. Las personas que viven en suburbios de ciudades viven unos 6 o 7 años menos que las que viven en barrios ricos. La pobreza es un factor transversal que influye en las expectativas de vida de las personas. Además, cuando eres pobre, te aíslas más, sea por vergüenza o porque tal vez no puedes permitirte ir a tomar un café. Imagina esta circunstancia en personas mayores: personas que, con 85 o 90 años, solas, se encuentran en peligro de desahucio, o las desahucian. Por eso nosotros reivindicamos el derecho a la igualdad de oportunidades, a la equidad y a la justicia social. Las personas organizadas somos su última esperanza.
Respecto a oportunidades, existe la posibilidad de una nueva regulación de los derechos a través de la aprobación de una Convención Internacional de los Derechos de las Personas Mayores, así como un nuevo marco a nivel autonómico. También es necesaria la desinstitucionalización, para dar prioridad al envejecimiento con soporte desde la proximidad. Finalmente, la IA puede permitir dar un apoyo integral a la innovación de los cuidados y al diagnóstico precoz del deterioro cognitivo.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el período 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable. ¿Qué motivaciones conlleva esto para ADAP?
TS: El avance más transformador no es todavía estructural, sino cultural. Es la consolidación de la idea de que el envejecimiento debe abordarse desde la capacidad funcional, la autonomía personal, la participación social y los derechos, y no únicamente desde la enfermedad o la dependencia. Con la globalización hay tres retos fundamentales: la sostenibilidad frente al cambio climático, la transformación digital y el envejecimiento de la población. Para ADAP, las prioridades son defender el derecho al envejecimiento digno y combatir el edadismo. Mi generación, en los 70 y 80, vivía muy enfocada al trabajo. Pero cuando la vida profesional acaba, hay 15 o 20 años más de vida en los que necesitas reinventarte, determinar un propósito vital y saber cómo quieres vivir. No solo para uno o una misma, sino también dentro del contexto de sociedad.
Resulta muy interesante que comentes el hecho de que vuestra generación ha vivido por el trabajo. También era la necesidad que afrontabais. Ahora, mi generación o las generaciones más jóvenes rechazan esa idea… Parece que hay un cambio de tendencia.
TS: Donde hay un problema hay una solución. El reto, para las jóvenes, es no sentir desafección por la política. Debéis defender vuestros derechos, si es que creéis en lo público, si es que queréis tener pensiones. Nuestra generación tal vez ha conseguido que las condiciones de vida sean aceptables, pero hay nuevos retos que debemos afrontar, de forma solidaria y corresponsable, mayores y jóvenes. ¿Cómo puede ser que el salario mínimo interprofesional sea de 1.300 euros y que una vivienda, que debería ser un derecho fundamental, cueste 400.000 euros? Ni trabajando toda la vida se puede conseguir. Al final, todo el tema de los derechos es una cuestión ideológica. La cuestión es: ¿Dónde empieza el Derecho a la Autonomía Personal?
El próximo noviembre tendrá lugar el III Congreso DAP. ¿Por qué es necesario que su tema central sea el Derecho a la Autonomía Personal?
TS: En noviembre se cumplirán 20 años de la aprobación de la mal llamada ley de “dependencia”, que en realidad es la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situaciones de Dependencia. Es importante recordar que esta ley nos ha permitido poder exigir nuestros derechos de atención y de cura cuando la situación lo requiera. Pero también es necesario revisarla, actuar desde la proximidad y que las administraciones, gobiernos autonómicos y, en última instancia, el Estado se coordinen y adopten una corresponsabilidad.
A día de hoy, solo existe una ley de personas mayores en Andalucía que se aprobó hace muchos años; en Catalunya hay una en trámite parlamentario. Esta ha entrado en la fase final y seguramente se aprobará durante el 2026. Si queremos un verdadero derecho a la autonomía personal, este debe estar respaldado por el marco jurídico correspondiente, y se debe actuar corresponsablemente desde todos los niveles de la administración. De la población de nuestro país, entre el 20 y el 21 % corresponde a personas mayores. Se calcula que en los años 30 y 40 esta cifra subirá hasta el 30% y seguirá creciendo progresivamente. Debemos repensar de forma transversal el marco jurídico del que disponemos en la actualidad.
¿Cuáles son las expectativas respecto al Congreso? ¿Cómo es de relevante su trascendencia?
TS: Nuestro propósito es contribuir a hacer visible un debate que aún no está resuelto a nivel estructural sobre la forma de envejecer dignamente. Queremos poner el foco en la opinión pública, en las administraciones y en cómo hay personas más perjudicadas que otras. En general, todas las personas deseamos envejecer en nuestro propio domicilio, pero en ocasiones no es posible por diferentes factores. El Congreso lo hacemos en Cuenca porque la mayoría de su población vive en la ruralidad; hay algo más de 200 municipios, la mayoría de los cuales son rurales y de unos 200 habitantes. Los servicios a estas personas mayores son mucho más escasos de lo que deberían ser.
El Derecho a la Autonomía Personal es uno que interpelará, antes o después, a todas las personas. ¿Cómo de importante es la concienciación al conjunto de la ciudadanía?
TS: Nos faltan instrumentos para tener más visibilidad en los medios de comunicación; no es simple, porque hay una serie de mensajes que ocultan la realidad de lo que realmente importa. La vida de las personas importa y la longevidad es un mérito de toda la sociedad: ahora hay que apoyar el ejercicio efectivo de los derechos y hacer un llamamiento a los medios, para que lo que estamos haciendo sea más efectivo. No me gustaría que se pensara que las personas mayores somos una carga. Las estadísticas nos dicen que más de un 70% de personas mayores vive en plenitud. Con el paso de los años, van teniendo cronicidad y necesitan ser polimedicados o tienen alguna discapacidad: enfermedades crónicas y discapacitantes, como la diabetes o el lupus, u otras enfermedades cardiovasculares. Aun así, las personas que tienen dependencia no superan el 28 o el 30 %. Claro que necesitaremos cuidados, pero igual los necesitaremos todas las personas si llegamos a ser mayores. La alternativa es peor: morir de joven no es un propósito que tenga ninguna persona.
